Aviso · Laukiz · 27 de septiembre de 2026
Vuestra dirección de internet ya no es vuestra: hoy vende el alojamiento de otros
Se registró de nuevo hace once días. Si alguien la escribe, acaba en un buscador de casas rurales que no es el vuestro.
Qué hay exactamente
Abrid atxispeetxea.com. Lo que sale no es vuestra casa. Es un buscador general de alojamientos, y la pestaña del navegador pone:
¡Encuentra tu alojamiento y vive España a tu manera!
No hay nada vuestro dentro: ni vuestro nombre, ni vuestras fotos, ni vuestro teléfono.
Qué ha pasado, hasta donde puedo ver
El registro actual de ese dominio es del 16 de septiembre de 2026. De hace once días. Lo he mirado en el registro público de dominios, que cualquiera puede consultar.
Eso es lo que ocurre cuando un dominio caduca y lo compra otra persona. No sé si os llegó el aviso de renovación ni a qué correo, y no lo voy a suponer. Pero es reciente, y eso juega a vuestro favor: aún estáis a tiempo de que casi nadie se haya dado cuenta.
Vuestra web de verdad no se ha perdido
El Archivo de Internet guarda copias de vuestra web tal y como era. Se ven aquí:
web.archive.org/web/*/atxispeetxea.com
Los textos y las fotos que escribisteis siguen ahí.
Compruébalo tú, en treinta segundos
No hace falta ningún truco. Escribid en el navegador:
atxispeetxea.com
Y para ver desde cuándo lo tiene otro, buscad «whois atxispeetxea.com» en cualquier buscador: la fecha de registro sale en la primera página que abráis.
No hace falta creerme. Es lo bueno de esto: se ve.
Por qué corre prisa
De los casos que he visto esta semana, el vuestro es el menos feo —no es un casino— y a la vez el que más rabia da, por un motivo comercial muy concreto: quien escribe vuestra dirección acaba en un sitio donde se venden otros alojamientos. Alguien que os buscaba a vosotros termina reservando en otro sitio.
Y hay una cosa a vuestro favor: han pasado once días. Cuanto antes quitéis esa dirección de vuestra ficha de Google, de los portales donde estáis y de vuestras redes, menos gente acabará ahí.
Esto no es culpa de nadie en particular, y desde luego no de quien os hizo la web. Un dominio se pierde casi siempre por lo mismo: el aviso de renovación llegó a un correo que ya nadie mira. Le pasa a negocios que funcionan perfectamente. Lo digo para que nadie se lo tome como un reproche.
Qué hacer, por orden
- Preguntad hoy a quien os registró el dominioLa empresa que os lo cobraba cada año. Que os digan qué pasó y si queda algo que hacer. Lo digo con franqueza: cuando un dominio ya lo ha registrado otra persona, lo normal es que no se pueda recuperar. Pero eso os lo tiene que decir ellos, no yo.
- Quitad esa dirección de todos los sitios donde la tenéis puestaEs lo más urgente, y no depende de nadie más que de vosotros. Vuestra ficha de Google, Booking, la web de turismo de Euskadi, la de la asociación, vuestras redes, los folletos. Cada uno de esos enlaces está mandando gente a donde no queréis.
- Coged una dirección nueva y avisadUn dominio cuesta unos diez o quince euros al año. Lo importante no es cuál sea: es que la nueva esté puesta en los mismos sitios donde estaba la vieja.
- Vuestra web antigua no se ha perdido del todoEstá guardada en el Archivo de Internet, con sus textos y sus fotos. Os dejo el enlace abajo. De ahí se recupera lo que escribisteis, aunque la web haya que rehacerla.
- Y poned el aviso de caducidad en el calendarioCon la fecha, y a nombre de dos personas, no de una. Esto pasa casi siempre porque el aviso llegó a un correo que ya nadie miraba.
Nada de esto lo tenéis que contratar conmigo. Los pasos 1, 2 y 3 los podéis hacer vosotros esta semana.
Y quién soy yo
Me llamo Guillermo Urruchua y hago webs aquí en Bizkaia. Estaba pasando un detector por las webs de hostelería y alojamiento de Bizkaia —más de trescientas, sacadas del fichero oficial de turismo del Gobierno Vasco— y la vuestra saltó por un motivo que no me esperaba.
No os conozco, nadie me ha mandado escribiros y esta página no me la ha pedido nadie. La he hecho porque me pareció que había que decíroslo.
Si algún día queréis que alguien mire vuestra web con calma —esto, y lo demás— podéis escribirme. Y si no, también: lo de arriba sigue valiendo igual.